viernes, 27 de mayo de 2016

Entrega reseñas antropología 2do. profesorado de ciencias de la educación




Estudiante
Reseña #1
Reseña #2
Carla Cultrera


Eugenia Nicosia


Liliana Staldeker


Marina Escobar


Nain González
100

Paula Alfaro


Rocío Tuñón


Romina Bagnato
100
100

LOS TABUES Y MITOS EN TORNO DE LA MENSTRUACION

“La industria necesita que sintamos vergüenza”

La investigadora Eugenia Tarzibachi explica el sentido del Día Mundial de la Higiene Menstrual, que se celebra mañana. Salud femenina, derechos humanos e intereses económicos.

Por Mariana Carbajal
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Eugenia Tarzibachi, psicóloga y becaria posdoctoral del Conicet .
El calendario internacional tiene una nueva efemérides: desde hace dos años se celebra, cada 28 de mayo, el Día Mundial de la Higiene Menstrual, una fecha con poco glamour, pero que apunta a despertar conciencia sobre la desigualdad en el acceso a normas básicas de higiene entra la población más desfavorecida de chicas y mujeres, y sus consecuencias. En una entrevista de Página/12, la psicóloga y becaria posdoctoral del Conicet Eugenia Tarzibachi, estudiosa de la temática, analiza los tabúes y mitos en torno a la menstruación, y el papel de la industria farmacéutica y de toallas femeninas, y destaca la importancia de esta conmemoración. “En situaciones de catástrofes, como las inundaciones, o en las mujeres privadas de su libertad, el Estado provee pañales para los bebés, pero nadie les brinda a las mujeres, por ejemplo, toallas femeninas”, destacó.
Para Tarzibachi, la fecha es “una oportunidad de visibilidad social” para incorporar la gestión menstrual “como tema de agenda dentro de las políticas locales, jurisdiccionales y nacionales vinculadas a la salud y derechos humanos en general de las mujeres”. Tarzibachi es especialista en Educación y doctora en Ciencias Sociales (UBA). Su tesis doctoral constituye el primer estudio cultural sobre la menstruación en Argentina. Como becaria posdoctoral se desempeña en el Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. ¿Por qué se eligió el 28 de mayo? Mayo es el quinto mes del año, representa los 5 días que dura la menstruación en promedio cada mes. Y el 28 representa el número promedio de días de un ciclo menstrual completo, explicó a este diario. La fecha coincide con el Día de Acción por la Salud de las Mujeres, una jornada del calendario feminista para reclamar en Latinoamérica la despenalización y legalización del aborto (ver aparte).
El Día Mundial de la Higiene Menstrual surgió a partir de una campaña de comunicación llevada adelante en 2013 por la organización WASH United, con sede en Berlín, para visibilizar cuántas mujeres en el mundo aún no acceden a formas de gestión de la menstruación seguras. “Si bien el trabajo de WASH está concentrado en las zonas del mundo con peor acceso a estos servicios básicos, particularmente Sudáfrica y el sur de Asia, el éxito de la campaña derivó en que un año más tarde se instaurara la conmemoración como un modo de establecer un llamamiento a todas las mujeres, las organizaciones sociales, los medios de comunicación que permita visibilizar la cuestión de la gestión de la menstruación y el etiquetamiento aún vigente en torno a ese proceso fisiológico del cuerpo de las mujeres”, contó Tarzibachi.
–Llama la atención que vuelva sobre la cuestión de la suciedad asociada a la menstruación…
–Sí, resulta desafortunado que se refieran a la “higiene” menstrual para intentar conmover el tabú. Ese significante continúa reproduciendo un modo de cargar de sentidos al cuerpo de las mujeres por su condición de menstruantes, muy presente a lo largo del siglo XX en el discurso comercial de la industria de toallas y tampones descartables sobre un cuerpo sucio que requería limpieza. En mi investigación doctoral consideré críticamente la cuestión de lo sucio como Mary Douglas lo hizo; es decir, como un cuerpo “fuera de lugar” desde el rasero normativo del cuerpo masculino, amenstrual. Tal vez sería más interesante incluirlo dentro de la agenda de educación y salud sexual y reproductiva. Muchas adolescentes y mujeres adultas en el mundo aún no tienen acceso a tecnologías de gestión menstrual seguras, ni pueden anticipar qué les ocurrirá y por qué en la primera menstruación así como las consecuencias que ello tiene en sus vidas reproductivas. Otras, la mayoría de las mujeres que vivimos en grandes ciudades, recibimos siempre el mismo relato sobre qué es la menstruación, íntimamente vinculado a la maternidad, potencial o no acontecida. Otros discursos podrían ser posibles para explicar qué es la menstruación. Y también, por omisión, entendemos que es algo que debemos esconder muy bien.
–¿Cuáles son los discursos sociales en torno a la menstruación?
–El nacimiento de la ciencia moderna produjo un discurso de notable consistencia hasta nuestros días sobre qué es ese proceso fisiológico. A fines del siglo XIX proliferaron teorías sobre la necesidad del descanso durante la menstruación. A comienzos del siglo XX, esas explicaciones comenzaron a cuestionarse. Las teorías de las hormonas sexuales profundizaron la construcción del cuerpo natural. Y la insistencia en la normalidad de la menstruación, a partir de criterios promedios, supone lo patológico frente a cualquier corrimiento de esa norma. Y la industria de “cuidado personal femenino”, productora de toallas y tampones descartables, se apoyó en el discurso de la ciencia médica moderna a lo largo del siglo XX. Y colaboró de forma sinérgica a difundir la menstruación como algo normal y deseable pero que debía ocultarse eficientemente para adecuar a esos cuerpos a una norma de aceptabilidad social.
–¿Hacia dónde vamos ahora?
–Desde fines del siglo pasado algo nuevo está ocurriendo y es en lo que me estoy concentrando en mi investigación posdoctoral. Por un lado, la industria farmacéutica productora de métodos anticonceptivos comenzó a comercializar los métodos “de última generación” que produce la supresión de la menstruación en buena parte de las usuarias de esos métodos. La consideración científica que sustenta esos métodos que dejan a las mujeres amenorreicas es que la menstruación es inútil y hasta peligrosa para la salud de la propia mujer. Por otro lado, comienzan a difundirse cada vez más y también privilegiadamente entre las clases medias altas métodos reusables como la copa menstrual y las toallas lavables.
–¿La industria saca provecho del tabú y de que esté asociado a la vergüenza?
–Sí, la industria tanto de “cuidado personal femenino” como la farmacéutica capitalizó el tabú de la menstruación. La industria productora de toallas y tampones descartables necesita que menstruemos lo más posible y que sintamos vergüenza en hacerlo. La industria farmacéutica que hoy promociona en el mundo la anticoncepción de larga duración que suprime la menstruación busca que la signifiquemos como algo tedioso, inútil y hasta peligroso para nuestra salud cuando lo peligroso pareciera ser que no está demostrado a largo plazo el efecto de la supresión menstrual en nuestros cuerpos.
–¿El Estado cubre en algún país la tecnología de gestión menstrual? ¿Debería cubrirla?
–En algunos lugares los cubren. No tengo un relevamiento exhaustivo al respecto. Pienso que el Estado debería cubrir alguna tecnología de gestión menstrual –que no sea el implante subdérmico, como es hasta ahora– dentro de la canasta básica gratuita del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable. Siempre me pareció una omisión tan llamativa y armoniosa con la invisibilización social del cuerpo menstrual. Si no es posible para el Estado cubrir toallas y tampones porque son descartables, la copa menstrual es un excelente recurso y reusable; solo requeriría educación sobre el uso. Bien implementado, a mí me parecería una acción política de vanguardia.
–¿Qué consecuencias tiene en poblaciones pobres la imposibilidad de acceder a alguna tecnología de gestión menstrual?
-Parte de la campaña de WASH United se vincula a los problemas de higiene que genera para las mujeres, por ejemplo, infecciones, no tener acceso a agua potable y a toallas o tampones para contener el sangrado. Vinculado a esta pregunta, me interesa llamar la atención sobre algo que suele ocurrir en situaciones de catástrofes, como las inundaciones que recurrentemente se constatan en los últimos años en diferentes zonas de este país, o en las mujeres privadas de su libertad: el Estado provee pañales para los bebés, pero nadie les brinda a las mujeres por ejemplo, toallas femeninas.
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jueves, 26 de mayo de 2016

Revista de Antropología Social Vol. 25 N°1 (2016)

Vol 25, No 1 (2016)

Tabla de contenidos

Artículos

Resistencia Legítima frente al conflicto colombiano. Una reflexión teórica a partir de una Comunidad de PazPDF
Philipp Naucke, Ernst Halbmayer9-33
Reciprocidades y gubernamentalidad tras la inserción del dispositivo religioso en cárceles de mediana y máxima seguridad de la provincia de Santa Fe (Argentina)PDF
Mauricio Manchado35-60
Hacia una Antropología compartida. Reflexiones, experiencias y propuestas acerca de la fotografía participativa en investigación antropológicaPDF
Paula González Granados61-84
Antropología de la Conservación en España. Balance y perspectivasPDF
Oriol Beltran Costa, Beatriz Santamarina Campos85-109
Resistencias institucionales ante la mediación escolar. Una exploración en los escenarios de conflictoPDF
Silvia Carrasco Pons, Rita Villà Taberner, Maribel Ponferrada Arteaga111-131
El valor narrativo de la comunicación en la danza contemporánea: "habitus", musicalidad y emociónPDF
Dafne Muntanyola, Simone Belli133-151
El ‘trabajo de parentesco’ que realizan las familias en Santiago de ChilePDF
Herminia Gonzálvez Torralbo153-169
El “Animanazo” Canción y memorias. Expresiones y soportes culturales en la reconstrucción del pasado de una localidad del norte argentinoPDF
Andrea Jimena Villagrán, Irene López171-194
"Ethnoscapes" domésticos y rite de passage: significación y cronicidad del diagnóstico en esquizofreniaPDF
Elisa Alegre-Agís195-217

Reseñas

Culturas sin culturalismos: una versión compartida sobre la "episteme" antropológicaPDF
Elena Vaquerizo Gómez219-222
Desaparecer de sí mismoPDF
Eguzki Urteaga223-227
Entretejimientos y urdimbres. Transiciones políticas de un concepto desgarrado donde la razón se bifurcaPDF
Adriana Guzmán228-232
Colombia como territorio de belleza y violencia: ¿superando los estereotipos?PDF
Jairo Tocancipá-Falla233-237
Notas biográficasPDF
 239-243



Revista de Antropología Social 
ISSN
 1131-558X
ISSN-e 1988-2831
© 2016. Universidad Complutense de Madrid
Biblioteca Complutense | Servicio de Publicaciones

viernes, 25 de marzo de 2016

Raquel Gutiérrez Aguilar

Entrevista

POLÍTICA DEL DESEO

Ex militante del Ejército Guerrillero Tupac Katari, activista más tarde en la Guerra del Agua –siempre en Bolivia aunque es de origen mexicano–, filósofa, docente, matemática, Raquel Gutiérrez Aguilar se ha formado sobre todo al calor de los movimientos sociales de los que es parte activa y cuyo devenir le ha servido como prisma para analizar los conflictos políticos latinoamericanos y sus ciclos ondulantes más allá de los resultados electorales. En busca de una voz propia que no puede escindirse de lo colectivo, Gutiérrez Aguilar resalta el valor del “entre mujeres” que se da en las distintas luchas territoriales y que reinventa y desafía el canon político previo, desarticulando categorías, poniendo el deseo en primer plano. De ahí, ella también desea, vendrá el próximo tsunami.

Por Veronica Gago
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El asesinato de la dirigente indígena y feminista Berta Cáceres en Honduras a manos del sicariato como represalia a su combate contra los proyectos extractivistas en la región dramatiza una escena de aleccionamiento por medio del terror. Al mismo tiempo, estas ofensivas del poder responden a un incremento de las luchas que hacen del territorio un campo de batalla en un sentido profundo: como espacio-tiempo de recursos comunitarios, políticos y naturales, capaz de mixturar nuevas formas de vida urbanas y rurales, cosmopolitas y comunitarias, con articulaciones de un regionalismo plebeyo y capaces de impacto global. Un prisma particular surge de leer América latina desde estas dinámicas, el cual complejiza los análisis que sólo ponen el acento en la suerte de los gobiernos y las contiendas electorales. En esta línea trabaja desde hace años Raquel Gutiérrez Aguilar, ex militante del EGTK (Ejército Guerrillero Tupac Katari) y activista en la Guerra del Agua (unas de las luchas emblemáticas contra el neoliberalismo a inicios del nuevo siglo) en Bolivia, filósofa y matemática, animadora de iniciativas autónomas en México y docente de la Benemérita Universidad de Puebla. Autora de varios libros sobre estas experiencias de lucha, que incluyen también una reflexión feminista sobre sus años como presa, ahora trabaja en un proyecto de largo aliento, que en tránsito de devenir título de su próximo libro puede sintetizarse así: ¿Qué es hacer política en femenino?
Tu idea de política en femenino parte de otra pregunta: ¿qué es tener una voz propia, autónoma, en términos políticos, vitales, organizativos?
Tener voz propia significa no aceptar, para nuestro pensar-decir-hacer, relaciones de tutela o dependencia entabladas desde los múltiples lugares sociales donde se concentra el poder. Significa, también, no olvidar en ningún momento la red de interdependencias que continuamente producimos y habitamos. Partir de la red de interdependencia en la que somos y estamos –que es una noción que viene de la ecología política– es algo muy distinto a lo que se delimita con el par antinómico dependencia/independencia. Consiste en tener presente, todo el tiempo, en primer lugar que no somos personas aisladas sino que siempre estamos insertas en conjuntos dinámicos de vínculos y relaciones que nos preceden y que, al mismo tiempo, producimos a través de nuestras acciones cotidianas. En segundo lugar, consiste en estar al tanto de que los vínculos en los que somos-estamos y que también producimos y transformamos cotidianamente pueden dibujar una gama muy amplia de formas variadas.
¿Por ejemplo?
Pueden adquirir la clásica forma moderna jerárquica y enajenada que desconecta las relaciones directas y separa a quienes son parte de una red de interdependencias –los separa entre sí y con sus medios de existencia, como dice Silvia Federici– para introducir mediaciones susceptibles de concentración ascendente –y acá hablo del dinero o de la energía social que se concentra como mando. O pueden adquirir nuevas formas –que en realidad son actualizaciones o regeneraciones sistemáticas de formas de vínculo y enlace directo, cara a cara, complejo, plástico, no mediado –o al menos no plenamente mediado– por criterios exteriores. Esta práctica cotidiana de regeneración auto-reflexiva de colectividad más o menos autorregulada que internamente acomoda, organiza y gestiona las diferencias es, a mi modo de ver, el sostén fundamental de la voz propia. Claramente, no puedo tener voz propia si estoy sola, aislada.
A contrapelo de la ficción moderna de la independencia, una autonomía interdependiente…
Sí, sólo podemos tener voz propia en medio de una trama colaborativa, cooperativa de sostén recíproco. Es por ello que para tener voz propia, autónoma, en términos políticos, es necesario contar con condiciones mínimas de autonomía material, individual y colectiva. Y es por ello también que la negación de la autonomía política pasa por la imposición de condiciones de despojo de las posibilidades de autonomía material. Esto es lo que alienta y permite las relaciones de tutela política. Esto es un gran problema en los tiempos que corren pues justamente el mar de precariedad en el que habitamos como sociedad, se dirige a negar las condiciones materiales de nuestra autonomía política, y la pinza se cierra cuando a través de medidas tecnocráticas –estatales y privadas- se sujeta y condiciona la garantía de ciertas mínimas condiciones materiales para el sustento y nos obliga a la aceptación individual y colectiva de tutela. En términos clásicos estoy tratando de escudriñar, como ya te diste cuenta, el viejo par explotación/opresión para reconocer sus características actuales.
¿Cuáles serían?
Creo que podemos entender a través del par “despojo y tutela” una parte central de lo que hoy niega la autonomía política individual y colectiva. Pensar el despojo no únicamente como la “desposesión” de bienes o riquezas naturales o materiales previamente producidas, sino como un abanico heterogéneo de “despojos múltiples” –como dice Mina Navarro- que abarca la relación de explotación en el proceso de producción (de capital) mismo, pero que amplía la lente para incluir en el análisis la expropiación de toda la riqueza concreta susceptible de ser producida a través de otros vínculos y relaciones humanas. Esta es una clave muy relevante para subvertir marcos clásicos de análisis. Nosotras, acá en Puebla, estamos comprometidas con hilar los elementos de una forma de lo político a la que llamamos política en femenino, que trata de entender a distintos niveles este conjunto de prácticas de despojo y tutela justamente como negación de la capacidad humana colectiva de regeneración de la vida y de lazos sociales fértiles que habilitan autonomía. Y elegimos como punto de partida el proceso de reproducción material y simbólica de la vida social.

Los ritmos abiertos de América latina

¿Cómo se traduce esto a la hora de leer América latina? ¿Pone otros ritmos y calendarios más allá de la idea de fin de ciclo que se impone a nivel de los gobiernos?
Comenzaré por discutir lo que entendemos por “ciclo”. A mí me gusta mucho utilizar, más bien, para aludir a esto, metáforas que tengan que ver con las olas, con la manera en la que el agua del mar se mueve incansablemente. Lo hace en ciclos, claramente. Pero no ciclos como los que se exhiben, por ejemplo, con algunas funciones trigonométricas: ciclos de periodo regular, cognoscible, determinable, etc. Para pensar en lo que hoy ocurre en América Latina tenemos que pensar en procesos dinámicos abiertos, que den cuenta de la incertidumbre y los cuales, efectivamente, exhiben rasgos cíclicos; aunque, insisto, no son ciclos determinados y medibles. Son más bien, bucles cíclicos siempre inciertos y siempre abiertos. Así, hoy parecería estar colapsando en toda América Latina –salvo quizá en Ecuador donde la “revolución ciudadana” ha escalado la represión a niveles alarmantes– un ciclo de luchas de mediano alcance que se abrió a comienzos del siglo XXI y que tuvo dos momentos claramente distinguibles: el momento del protagonismo social desplegado –como lo llama el Colectivo Situaciones– y el tiempo de la confusión y la ambigüedad que fue el tiempo del despojo de las capacidades sociales de dar forma recuperadas por la sociedad para condensarlas en el Estado y en sus instituciones. Entonces, a la expropiación o despojo de las capacidades sociales y políticas de transformación del mundo recuperadas y/o reactualizadas a comienzos de siglo por luchas muy variopintas y polifónicas, siguió un tiempo, que hoy está o bien colapsado –como en Argentina– o agrietado –como en Bolivia– que encauzó dificultosamente toda esa energía social hacia nuevos procesos de acumulación de capital reinstalando relaciones de tutela entre gobernantes y gobernados que se impusieron a través de nuevos y múltiples despojos.
¿Cómo entender entonces la ofensiva actual de la derecha?
Si una toma las luchas desplegadas como punto de partida, entonces se entiende con más claridad qué es lo que hoy colapsa: la forma deformada y enajenada de nuestros esfuerzos anteriores, de los anhelos colectivos de transformación social desplegados por nosotros mismos años atrás. Entonces, la actual ofensiva de la derecha es, nada más, la revelación grotesca de lo que ya ocurría: la renovación de la dominación del capital organizada en la vigencia de la democracia procedimental como forma emblemática –y casi única– de lo político. Es un fin de lo que alcanzamos a producir en la oleada anterior –y por eso se nos presenta como fenómeno cíclico- pues el bucle se reabre, en condiciones muy difíciles en Argentina, y no tan adversas en Bolivia y quizá en Uruguay.
¿Cómo avanzamos?
¡Qué pregunta difícil! El punto de partida que nosotras cultivamos es que tenemos que partir de las luchas que de por sí ya se están desplegando ante nuestros ojos... Y hay muchas cosas ocurriendo más allá de la hoy muy visible ofensiva de fracciones del capital sumamente reaccionarias y quizá criminales. En América Latina hay una gama amplia de luchas en defensa de lo común que confrontan y boicotean las acciones de despojo más radicales y virulentas que coaliciones transnacionales empujan de la mano de gobiernos locales y nacionales. Son por lo general luchas locales, difíciles, que enfrentan situaciones de violencia cada vez más agobiantes, como en México o en Honduras. Todos estos esfuerzos han señalado cuando menos dos aspectos muy relevantes: la importancia del territorio como lugar del despliegue de los esfuerzos de resistencia y regeneración de la vida y la presencia masiva y tumultuosa de las mujeres en estas luchas.
¿Qué te hacen pensar estos dos aspectos que marcás?
La lucha “territorial” es, por lo general, una lucha para garantizar condiciones dignas de existencia –“vida digna”, dicen los zapatistas. De ahí que para comprender los múltiples esfuerzos que se despliegan en tales luchas vale la pena colocar la reproducción material y simbólica de la vida social como punto de partida. Esta clave, creo, nos brinda una mejor plataforma de análisis que otras perspectivas –como aquellas que clasifican las luchas en “económicas”, “políticas”, “reivindicativas”, etc. Tomar las diversas luchas para la garantía del sustento –contra el despojo de bienes materiales, contra la imposición de rutinas y ritmos de trabajo heterónomos, etc.- entendiéndolas como multiformes esfuerzos por garantizar y ampliar las posibilidades de reproducción material y simbólica de la vida social nos vuelve comprensibles un conjunto muy diverso de esfuerzos colectivos. No se trata de pensar que todas las luchas hacen y buscan “lo mismo”, pero sí se trata de entender lo que comparten y, por lo mismo, lo que puede habilitar articulaciones políticas más allá de lo local. En relación a la muy vasta presencia de mujeres en casi todas las luchas del período reciente, creo que esto está en el corazón de nuevas posibilidades de subversión de lo que existe y de regeneración de otras formas de convivencia y autorregulación.

Entre mujeres: hacia un (des)orden de la madre

¿Ves en este punto algo de novedad, diferente a momentos anteriores?
Creo que son tres las vetas que se han abierto. En primer lugar, una revaloración del “entre mujeres”: en casi todas las experiencias que desde la lucha se pueden documentar, en los espacios de resistencia territorial y en otras experiencias de defensa de lo común, la presencia de mujeres no sólo es notable sino que se recupera una añeja disposición de las mujeres de, además de la “lucha general”, establecer espacios para reunirse, para hablar, para dar fuerza a su voz compartida, para apoyarse entre sí a la hora de sostener sus puntos de vista... No se trata de “ocupación de espacios” o no sólo ni principalmente. Se trata de que la lucha se va tiñendo de nuevos colores y que se van mirando y atacando durísimos problemas sociales como la violencia intrafamiliar, la consolidación de prácticas de cooperación y acuerdo mucho más fluidas, etc. El “entre mujeres” prolifera en todas las luchas y en múltiples rincones del paisaje social de América Latina. Esta práctica recuperada del “entre mujeres” –muchas veces “más allá del feminismo” liberal capturado en las tecnocráticas “políticas de género”– tiene dos aristas relevantes que son las otras dos vetas que mencioné arriba: en muchas ocasiones coloca los asuntos ligados a la reproducción material y simbólica de la vida social en su conjunto como punto de partida y, además, se despliega como una “política del deseo” en el sentido que lo trabaja Lía Cigarini, como creaciones que se colocan “por encima de la ley” y que por lo mismo son tan pero tan subversivas. El “entre mujeres” –que no necesariamente excluye a los varones, pero que si, digamos los “filtra”, tratando de contener y expulsar a los varones violentos al tiempo que conserva un espacio específico de mujeres– de manera inmediata entabla y visibiliza relaciones de interdependencia que se ocupan del cuidado de la autonomía política y material. Se ocupa, además, de una amplia gama de asuntos considerados como no políticos o no plenamente políticos y por lo mismo politiza el espacio privado y desafía la distinción privado-público (tan cara a la organización capitalista de la vida) y, finalmente, se abre al ensayo y la renovación de lo político sin presuponer que hay que ceñirse a ningún canon político previo. Ojo, no es que no conozca el canon... es que no lo respeta, lo reinventa, lo deforma, lo desafía. De ahí política del deseo. Por acá es donde yo veo que se irá generando la renovada energía para la nueva oleada que, esperemos, esta vez sí alcance calidad de tsunami.
Vos hablás también de un momento de contra-insurgencia de nuevo tipo que vemos desplegarse en la ofensiva neoliberal y el recrudecimiento de la violencia patriarcal y que genera una “opacidad” en los conflictos, una deliberada confusión…
Claro... “el otro lado también juega” –como dice Adolfo Gilly. La producción sistemática de inestabilidad e incomprensión es un elemento fundamental para ejercer dominación. Piensa si no, en lo que hacían los torturadores de las décadas previas que buscaban quebrar guerrillerxs y organizaciones por la vía de la tortura: privar de sueño, hacer desconocer donde estaban, romper los elementos mínimos para la orientación espacio-temporal, inocular la sensación de indefensión total, etc. A mi juicio hay una especie de uso instrumental de una violencia brutal a nivel social justamente para quebrarnos: producir opacidad y administrar la incomprensión de lo que pasa, inocular miedo sistemáticamente... Así estamos viviendo en este período de guerra mundial no declarada, de arrasamiento encubierto de los territorios, de devastación social. Es como si el cuerpo social en su conjunto, el de quienes vivimos por nuestras manos, estuviera siendo sistemáticamente torturado en algún cuartucho maloliente de un cuartel militar. Y cuando no es suficiente, entonces se despliega toda esta, ahora sí, “violencia expresiva” ejemplificadora y aterrorizante de la que habla Rita Segato.
Todo esto, que pertenece a un ámbito más general de la contraofensiva contra nuestras luchas se ve plenamente fortalecido con el refuerzo irreflexivo e impune o consciente y premeditado de los rasgos más violentos de la calidad masculino-dominante de la acumulación capitalista y sus formas políticas; incluso entre algunos “compañeros”. Y aquí hay una pregunta dura: ¿a quién llamamos compañero? ¿El izquierdista abusivo y violento puede ser compañero? ¿El padre irresponsable de nuestras crías puede ser compañero? Este es un tema muy urgente de discutir.
¿Ves aquí un síntoma de una crisis, o un llamado al desorden, para usar tus palabras, de larga duración?
La impresión que yo tengo es que a raíz de los esfuerzos colectivos de impugnación al orden dominante desplegados durante comienzos de siglo y a la proliferación del “entre mujeres” se desafió e impugnó de manera eficaz el carácter patriarcal del orden de dominación del capital y que ahora vemos los dolorosos y crueles afanes –no sólo militares– por reinstalar un orden simbólico masculino dominante ya totalmente descompuesto. Esto está ocurriendo en múltiples lugares de forma fractal: es decir, reiterada y expansiva. Mujeres que en sus lugares de trabajo son sistemáticamente agredidas y acosadas –no sólo sexualmente-, que en sus casas son “castigadas” y reprendidas cuando impugnan prácticamente los mandatos del régimen patriarcal, etc. Esto está ocurriendo cotidianamente y se vincula a la violencia generalizada en la que a veces quedamos atrapadas. A mi juicio, hay claros signos de un agrietamiento general del “orden del padre”. No hay quien provea, no hay quien establezca una “ley” medianamente justa, no hay quien dé sentido de pertenencia... por mencionar rasgos de lo que se anudan tradicionalmente en el orden simbólico del padre. Sin embargo, ya estaría generándose –re-generándose– y haciéndose visible un orden simbólico de la madre: en las apuestas y luchas de los pueblos indígenas, en las críticas de los ecologistas y su énfasis en el carácter creativo de ciertos vínculos y cuidados, en el “entre mujeres” que se expande... Yo por acá encuentro posibilidades de esperanza en medio de estas ruinas que habitamos.
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domingo, 20 de marzo de 2016

El tiempo sin edad: Etnología de sí mismo de Marc Augé

En Foco > Marc Augé

LA SABIDURÍA DEL GATO

El tiempo es una libertad, la edad una limitación, según plantea el antropólogo Marc Augé en El tiempo sin edad: Etnología de sí mismo, que acaba de publicar Adriana Hidalgo. El punto de partida de este extraordinario libro es una observación de la vida de los animales domésticos y la manera como nos relacionamos las personas con los seres que viven su vida en unos años comprimidos, llenos de tiempo pero sin edad.

Por Marc Augé
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La encontramos en el bosque de Marly, abandonada desde hacía bastante, hambrienta, implorante y decidida a no dejarnos volver solos. Estábamos de acuerdo. Mis padres se dejaron convencer. Yo era hijo único. Tenía unos diez años. Crecimos juntos, naturalmente ella más rápido que yo.
Esta gatita tenía carácter y uñas fuertes que usaba de buena gana, sobre todo cuando me empecinaba en enseñarle algunos trucos, como si fuera un caballo de circo. Mis brazos se cubrieron de lastimaduras pero sufrieron menos que el terciopelo de los sillones de la sala en los cuales, para desesperación de mi madre, se arreglaba regularmente las uñas para asegurar su filo.
Yo crecí; ella envejeció, en apariencia sin cambiar mucho de aspecto. Se volvió más calma, pensaba con una pizca de maldad, sabiendo que era más bien yo el que había renunciado a provocarla. Ya no arañaba mis manos ni mis brazos y nuestra relación se hizo cada vez menos lúdica, pero sin duda más apacible, casi contemplativa. Le encantaba controlar todo desde el aparador que estaba en el salón, justo detrás de un sofá de respaldo alto que ella misma había destruido. Cuando era joven, se subía de un solo impulso, sin esfuerzo, antes de alcanzar con un saltito elegante su lugar favorito; a veces solía quedarse en el sofá; entonces se acostaba en un equilibrio inestable, con las patas sabiamente dobladas, en el borde superior del respaldo, y me miraba tranquilamente como para desafiarme a hacer otro tanto. Al menos esa era la impresión que sentía ante ese espectáculo asombroso, impresión, con toda verosimilitud, imputable a mis remordimientos de entrenador fallido. Buscaba por sí misma la dificultad: algunas veces la vi tensar sus músculos, fijar la mirada en el lugar deseado para evaluar la altura y lograr la hazaña con un trayecto directo suelo-aparador sin la mediación del sofá. Y luego, insensiblemente, a través de los años, sus fuerzas declinaron. Primero renunció al aparador, luego ya no se tendió en lo alto del respaldo. De buena gana se quedaba acostada largas horas en el asiento del sofá, fiel al lugar, pero en el piso de abajo. Y finalmente tuvo dificultades para subirse incluso al sofá, que se convirtió en el techo de su nuevo retiro.
Una o dos veces traté de ayudarla poniéndola sobre el aparador; pero si bien percibí que mi iniciativa no le molestaba, la vi desorientada y preocupada por bajar lo más rápido posible. Esa ya no era su altura. Comprendí que había cometido una torpeza, una falta de gusto o, mejor dicho, de modales, y me odié. Tuvo el mismo humor hasta el final, gozando del menor rayo de sol, pegándose al radiador en invierno, enderezando las orejas al menor arrullo de las palomas y, una vez llegada la primavera, recibiendo las muestras de afecto que no dejábamos de prodigarle, con la misma indiferencia benevolente que desde joven había sido su encanto.
Mounette (es el nombre que le dimos sin desplegar esfuerzos excesivos de originalidad) tuvo una larga vida de gato y murió alrededor de los quince años en el departamento de mis padres que yo había dejado un poco antes.
Los dueños de animales domésticos les atribuyen de buena gana cualidades de corazón y de alma y decretan que son fieles, leales, sinceros y hasta inteligentes. Esos juicios, además de traducir el carácter neurótico que se les puede asociar, en los dos sentidos, a la relación hombres/animales domésticos, implican el hecho de que por regla general estos no sufren las presiones sociales de todo tipo que se ejercen sobre aquellos: por domésticos que sean, estos animales se percibe que encarnan de manera espontánea cualidades eminentemente naturales. Que nadie se confunda: no estoy tratando de sugerir que mi gato era un sabio. No estudié la psicología de los gatos. Supe de qué se trataba por la imagen.
Tuve dos gatos después, una pareja de la que sentía que era indisociable. La fuerza de la costumbre, como en los humanos, era por cierto el cimiento de su relación. Cuando eran jóvenes peleaban a menudo, sus juegos incesantes se volvían rápido un enfrentamiento. Por otra parte cuidaban su independencia y cada uno por su lado salían a la aventura cuando vivían en el campo.
Pero se reencontraban muy pronto y cada noche se acostaban uno al lado del otro con los ojos semicerrados y aire cómplice. Envejecieron juntos y cuando el primero murió, el otro no manifestó una emoción especial, se acostó solo en el mismo lugar pero, a su vez, desapareció unos días más tarde.
El gato no es una metáfora del hombre, sino un símbolo de lo que podría ser una relación con el tiempo que logra hacer una abstracción de la edad. Nos bañamos con el tiempo, saboreamos algunos instantes, nos proyectamos en él, lo reinventamos, jugamos con él; tomamos nuestro tiempo o lo dejamos deslizarse. Es la manera primera de nuestra imaginación. La edad, por el contrario, es el descuento minucioso de los días que pasan, la visión en sentido único de los años cuyo total acumulado, cuando se enuncia, puede sumirnos en el estupor. La edad acorrala a cada uno de nosotros entre una fecha de nacimiento de la que, al menos en Occidente, estamos seguros y un vencimiento que, por regla general, desearíamos diferir. El tiempo es una libertad; la edad, una limitación. El gato, aparentemente, no conoce esta limitación.
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lunes, 14 de marzo de 2016

El colapso de la política de asilo y refugio de la UE

El colapso de la política de asilo y refugio de la UE. Dossier


G. Buster 

Claus Offe 

MDeE25 / DiEM25 

13/03/2016
Refugiados: “No vengáis a Europa”
G. Buster
El Consejo Europeo y la Comisión europea siguen empeñados en la extraordinaria tarea de desnaturalizar los objetivos de la construcción europea del Tratado de Lisboa (negociaciones sobre el referéndum británico en el Consejo de  18 y 19 de febrero) y ahora, directamente, de violar tratados internacionales que obligan a los estados-miembros y a la propia UE (negociación con Turquía sobre refugiados a ratificar en el próximo Consejo Europeo del 17 y 18 de marzo).
El paquete acordado por los negociadores de la UE con el primer ministro turco Ahmet Davutoglu la semana pasada implica la devolución colectiva de refugiados en territorio de estados miembros de la UE a Turquía. A cambio, la UE se compromete a aceptar un número igual de refugiados que se encuentran en suelo turco, a transferir 6.000 millones de euros en ayudas varias y a suprimir la obligatoriedad de visado para viajar a la UE a los ciudadanos turcos. El acuerdo implica en la práctica conferir a Turquía  el monopolio de la trata de refugiados en Oriente Medio. La UE ha encontrado una solución práctica a la advertencia lanzada a los refugiados por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk: “No vengáis a Europa”…ir a Turquía.
Tanto ACNUR –la organización de NN UU responsable de la Convención de 1951 para los refugiados- como el Comité Internacional de la Cruz Roja –guardián de las Convenciones de Ginebra y sus Protocolos Adicionales- han advertido ya de la “ilegalidad” del acuerdo de la UE con Turquía: todos los estados firmantes están obligados a brindar protección a los refugiados en su suelo y el derecho internacional humanitario no contempla las “devoluciones colectivas”. 
Por otra parte, no se puede ignorar que tanto los estados miembros de la UE como Turquía son “partes” en el conflicto de Siria. Tanto ellos como el resto de los participantes en el conflicto de Oriente Medio están utilizando a los refugiados como palancas de negociación en Ginebra. La OTAN, sin ir más lejos, ha desplegado una flota de cinco fragatas en el mar Egeo cuyo objetivo declarado es “luchar contra los flujos migratorios”. Lo que no deja de ser una trágica ironía después de las denuncias de los propios directivos de FRONTEX de su carencia de medios para el rescate de los cientos de refugiados que han naufragado en el Mediterráneo.
El recrudecimiento de la guerra en Siria e Irak en el horizonte de una tregua negociada por las superpotencias en Ginebra ha volcado sobre Turquía y Europa una parte importante de los más de cinco millones desplazados por los diferentes frentes del conflicto. Pero de ellos, 2 millones se han refugiado en Turquía, 1,5 millones en Líbano, 1 millón en Irán y cerca de 700.000 en Jordania. El numero de refugiados que llegaron a la UE en 2015 fue algo superior al millón de personas en 2015. Pero en los dos primeros meses de 2016, el número de refugiados que llegó a las islas griegas del Egeo fue de 123.000 personas, comparadas con las 4.600 del mismo período en 2015. La respuesta de los países balcánicos ha sido cerrar sus fronteras y las de países como Hungría establecer corredores hacia Austria y Alemania.
Estos flujos habían sido en buena medida previstos por las organizaciones internacionales como ACNUR. El problema de fondo no es la falta de normas o de reglamentos internacionales para hacer frente a esta catástrofe humanitaria. Sino, como ha denunciado también el Comité Internacional de la Cruz Roja, la falta de cumplimiento de las obligaciones de los estados firmantes. El mejor ejemplo es la propia Unión Europea: de los 160.000 refugiados que tenia que distribuir en 2015 entre los estados miembros, solo 400 han sido acogidos hasta la fecha.
Este colapso de la política común de asilo y refugio de la UE, del Reglamento de Dublín III, es el que puede ratificar con el acuerdo con Turquía el próximo Consejo Europeo.
El gobierno en funciones del PP y la crisis de los refugiados
El pasado 28 de febrero el presidente del gobierno en funciones del Reino de España, Mariano Rajoy, ratificó sin la autorización del Congreso de los Diputados el acuerdo UE-Turquía.
La justificación de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría de que “el ejecutivo está en funciones para todo”, creó un importante conflicto constitucional. Es evidente que un acuerdo de estas proporciones, que viola las obligaciones contraídas en derecho internacional del Reino de España como firmantes de la Convención de 1951 sobre refugiados y las Convenciones de Ginebra, podía desembocar en una serie de recursos ante el Tribunal Constitucional. Ante la oposición de una mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados (PSOE-Podemos-Ciudadanos), el gobierno en funciones del PP dio marcha atrás y trasladó la ratificación al próximo Consejo Europeo si disponía antes del consenso político de las otras fuerzas parlamentarias.
Pero como en el caso del anterior Consejo Europeo, el gobierno en funcionesdel PP ha vuelto a alegar una extraña teoría constitucionaltraída por los pelos, de que no esta bajo el control parlamentario del actual Congreso de los Diputados. Bastaría por lo tanto una sesión informativa en el pleno del Congreso por el secretario de estado para la UE para cumplir con el tramite previsto en la Ley de Creación de la Comisión Mixta para la UE.
Una carta del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, a Rajoy fue suficiente para pinchar la posición defendida por el gobierno en funciones. Recordando una proposición no de ley del PSOE del pasado 13 de octubre en el que la mayoría del pasado Congreso se comprometía a consensuar la política de asilo y refugio, Sánchez recordaba a Rajoy que no cuenta actualmente con ese consenso.
Mientras tanto, y tras haber acogido 18 refugiados de los 14.931 a los que se había comprometido en 2015, el gobierno en funciones del PP ha ampliado la cuota a 450 estos días.
Es precisamente el suelo de cristal del gobierno en funciones de Rajoy el que puede permitir situar en primer plano la violación de derechos que supone la respuesta de la UE y sus estado miembros, muy en particular el Reino de España, ante la mayor crisis humanitaria que vive Europa desde el fin de la II Guerra Mundial. El pasado 15 de septiembre, la izquierda social y política se manifestó por los derechos de los refugiados. Ahora, CCOO, UGT, USO, PSOE, Podemos, IU, Equo y Ciudadanos, Médicos del Mundo, HOAC, Cáritas, MPDL-Movimiento por la Paz, Federación de Derechos Humanos de España, Consejo General de la Abogacía, Coordinadora de ONG para el Desarrollo, EAPN, ACCEM, CEAR y UNICEF-España, han expresado su rechazo al acuerdo entre la Unión Europea y Turquía sobre los refugiados. Es la primera movilización unitaria de toda la izquierda después de las pasadas elecciones del 20-D.
Para una política sólida de integración de los refugiados
Claus Offe
La introducción de un estimulante libro de teoría política de Anthony de Jasay se inicia con la pregunta: "¿Qué harías si fueras el estado?" Imagine un ambicioso imparcial y razonablemente informado cargo público haciendo frente a los desafíos de la actual crisis de refugiados - o, para el caso, a cualquier ciudadano responsable preguntándose  la cuestión.
La respuesta, argumentaré, es bastante sencilla, dadas las alternativas disponibles. Surge de un diagrama de flujo del razonamiento, a partir de lo que debe hacerse mientras los refugiados potenciales están todavía en su región de origen, hasta qué hacer una vez que han alcanzado la UE y Europa, y concluyendo con qué hacer una vez que se han asentado en un país de destino.
Abordar las raíces del problema en la región
Los responsables políticos tienen dos opciones básicas para hacer frente a los retos de la afluencia de refugiados, mientras que los refugiados potenciales se encuentran todavía en su país o región de origen. La primera opción es eliminar la posibilidad de entrar en Europa. Las medidas para mantener fuera a los refugiados y emigrantes podrían ser la construcción de cercas, el despliegue de guardias de fronteras y las operaciones Frontex. Además, pueden optar por la admisión administrativa, como la prevista en los acuerdos de tercer país seguro, controles anti-terroristas, mejora de la detección de inmigrantes irregulares que no sean refugiados, limitación de la reagrupación familiar, o la expulsión utilizando acuerdos de readmisión con los gobiernos de los países de origen.
La otra opción es eliminar las razones y los motivos para salir. Por ejemplo, poner fin a las guerras civiles en los países de origen, o mediante la difusión de las sombrías perspectivas predominantes para los refugiados en los países de destino deseados, lo que disminuye los factores de "atracción". Esta opción implica que los refugiados potenciales se convenzan de que no hay necesidad de irse, ya que sus condiciones pronto cambiarán para mejor, o que las condiciones en los posibles países de destino no son lo suficientemente atractivas y ni siquiera mínimamente hospitalarias.
Otro esfuerzo estratégico para limitar la afluencia de refugiados es motivar a los refugiados a permanecer en la región (Turquía, Jordania, Líbano) en lugar de continuar hacia Europa. Esto requiere una estrategia defensiva que implica considerables transferencias y compromisos políticos, en especial con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan .
Pero hay enormes obstáculos a la hora de reducir los motivos para salir, incluyendo:
  1. no existe un organismo o una estrategia para producir un cambio de preferencias a favor de permanecer en vez de huir mediante de la pacificación de los conflictos;
  2. en el mejor de los casos, hay una capacidad limitada de sellar las fronteras; en particular las fronteras marítimas;
  3. existen obligaciones legales internacionales para conceder asilo a los refugiados "auténticos": la Convención de Ginebra sobre los derechos de refugiados no reconoce los términos "cuota" o "límite de admisión";
  4. los refugiados de la región MENA (Oriente Medio y Norte de África) y sus vecinos del Este y el Sur de la UE seguirán llegando a Europa por millones, teniendo en cuenta las previsiones de estados fallidos y el surgimiento de actores no estatales en la región. Hay que esperar que más personas lleguen de África tratando de escapar de las consecuencias del cambio climático no mitigado.
La búsqueda de soluciones en la UE-Europa
Después de que los refugiados han llegado a la UE y a Europa, las alternativas de quienes toman las decisiones políticas son: -repartir la carga de forma supranacional entre los estados miembros de la UE o
-la búsqueda individual de los estados miembros de minimizar el coste mediante la no cooperación.
La primera de estas opciones implica una distribución consensuada de los refugiados entre los estados miembros a través de la implementación de políticas de distribución equitativas de la UE. La segunda opción se reduce a una distribución coercitiva, ya sea a través del régimen de deportación previsto en el Acuerdo de Dublín al "primer país de entrada", el cierre de fronteras, o limitar el acceso (en contra de los Acuerdos de Schengen). También puede incluir otras políticas de presión sobre los países vecinos y campañas étnico-nacionalistas que enfaticen hasta que punto los refugiados no son bienvenidos en determinados países.
Los refugiados tienen que tener una cierta capacidad de elección del país de residencia permanente que prefieren. El resultado de una postura de no cooperación de algunos estados miembros, sin embargo, debilitaría aún más las capacidades políticas de la UE porque profundizaría la división entre Este y Oeste. Por lo tanto, depende del cumplimiento de los Estados Miembros con la letra y el espíritu de los Tratados, así como de la capacidad de las instituciones de la UE para hacer cumplir la cooperación. El resultado en esta etapa será principalmente a través de sanciones negativas, ya sea a través del reparto de la carga de forma contractual o mediante un unilateralismo coercitivo.
Después del asentamiento en un determinado país de destino hay una o dos posibilidades. Una, es permitir la plena integración de los emigrantes a través del registro administrativo correspondiente, la provisión de vivienda, la educación, la formación, el acceso al mercado laboral y los servicios sociales y de salud. Movilizar la ayuda de la sociedad civil es fundamental para este enfoque. Que debe incluir la simultánea "integración" de las poblaciones locales en una comunidad política que se base en deberes aceptados distintos de los originados en identidad étnica, lo que ayuda a adaptarse a condiciones socioeconómicas multiétnicas y obligaciones compartidas. La opción por esta estrategia puede verse facilitada por referencias al argumento de que la integración de los refugiados puede ayudar a cerrar las brechas demográficas y en la oferta de trabajo en unas sociedades europeas envejecidas, e ignorando el argumento de que cada "ganancia de cerebros" para Europa implica una "fuga de cerebros" en el país de origen.
La perspectiva alternativa es aquella que aborda la integración de los emigrantes como un reto. En este caso, los refugiados deben de satisfacer sus necesidades por sus propios medios, esfuerzos, y demostrar "la voluntad de integración." La provisión de vivienda, educación y oportunidades de empleo no se considera una prioridad de los responsables de las políticas públicas. La aplicación de esta segunda estrategia alimentará el atractivo de las fuerzas políticas populistas que abogan por un enfoque excluyente de la crisis de los refugiados por motivos ideológicos étnico-nacionalistas y anti-islámicos. Sin embargo, esta estrategia presumiblemente más barata, implica también el riesgo de un fracaso de la integración a largo plazo y los costes políticos de una polarización política masiva en los países de asentamiento, así como el surgimiento de una clase baja semi-integrada post-migratoria.
¿Cuál de estas dos orientaciones adoptarán los responsables políticos – una integración fuerte o a una integración reacia? En última instancia dependerá de su evaluación de la rentabilidad política del alarmismo y, por otra parte, de su disposición a adoptar soluciones con visión de futuro como sugiere la primera opción de una sólida política de integración.

Comunicado del MDeE (DiEM) condenando el acuerdo preliminar de la cumbre europea para expulsar a los refugiados a Turquía
El MDeE25, Movimiento por la Democracia en Europa, condena rotundamente el acuerdo preliminar alcanzado anoche (7 de marzo) durante la cumbre de la Unión Europea, de acuerdo con el cual miles de refugiados europeos serán devueltos a Turquía.
El MDeE25 considera este acuerdo bochornoso y contrario a las leyes y tratados internacionales, entre ellos a la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea  (art. 19, “Se prohiben las expulsiones colectivas”) y a la Convención Iternacional sobre protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y sus familiares.

Sólo poner sobre la mesa un acuerdo así socava aún más la integridad y el alma de una Unión que mostraba antes más confianza en su adhesión del humanismo, en su proclamación de la solidaridad y en su búsqueda de una prosperidad compartida.

Si se completa este acuerdo con Ankara, Europa estará enviando un mensaje aterrador al resto del mundo: que los hombres, mujeres y niños que lograron sobrevivir a alta mar y a los horrores de la guerra, independientemente de su estatus o idoneidad como receptores de asilo, no son bienvenidos en Europa.

Apelamos a los europeos y a sus representantes electos para que rechacen todos y cada uno de los intentos que permitan a la UE intercambiar vidas humanas y principios humanistas básicos por intereses retrógrados, estrechos, nacionalistas.

8 de marzo de 2016

Miembro del comité de redacción de Sin Permiso
enseña Sociología Política en la Hertie School of Governance en Berlín. Ha sido profesor de Ciencias Políticas y Sociología Política en las Universidades de Bielefeld y Bremen, así como en la Universidad Humboldt de Berlín. Ha sido profesor visitante en, entre otros, los Institutos de Estudios Avanzados de Stanford, Princeton y la Universidad Nacional de Australia, así como la Universidad de Harvard, la Universidad de California en Berkeley y la Universidad New School, Nueva York. Es el co-presidente del Grupo de Trabajo "Europa y la región MENA 'en el Foro Dahrendorf.