jueves, 23 de junio de 2016

Freud y las masas

Acerca de una obra fundamental

El autor propone una lectura detallada del libro para una comprensión más sofisticada sobre las masas y una idea más acabada de la sutileza de las hipótesis del padre del psicoanálisis.

Por Sebastián Plut *
/fotos/20160623/notas/na36fo01.jpg
Es frecuente que cuando se habla de Psicología de las masas y análisis del yo de Freud se destaquen sus conceptos sobre procesos psíquicos singulares (identificación, etc.) y se formulen afirmaciones simplistas sobre las masas. Así se despoja al texto de su valor para la psicología política y se banalizan los procesos sociales.
La simplificación consiste en unificar y homologar bajo el concepto de masa un único tipo, caracterizado por la irracionalidad y la violencia. Sin embargo, Freud pesquisó un espectro de alternativas: “trata del individuo como miembro de un linaje, de un pueblo, de una casta, de un estamento, de una institución, o como integrante de una multitud organizada en forma de masa durante cierto lapso y para un determinado fin”.
Asimismo, la versión simplista suele combinarse con una visión despectiva que el mismo Freud denunció: de las hipótesis de Le Bon, por ejemplo, consideró que no aportan nada novedoso y que todo lo que plantea sobre el alma de las masas “en el sentido de su desprecio y vilipendio ya había sido dicho por otros con igual precisión y hostilidad”. De modo similar, sobre McDougall dirá que su juicio “sobre el rendimiento psíquico de una masa simple, «no organizada», no es más amable que el de Le Bon”; y de las hipótesis de Trotter: “solo lamento que no se haya sustraído del todo de las antipatías desencadenadas por la última Gran Guerra”.
En suma, Freud cuestiona algunos fenómenos de masa sin caer en un juicio moral, refuta ciertas hipótesis de estos autores y objeta la opinión despectiva y hostil. Asimismo, tampoco se opone a una valoración positiva: “…es posible individualizar otras exteriorizaciones de la formación de masa, opuestas por completo a aquellas, y de las cuales se deriva por fuerza una estimación mucho más alta del alma de las masas”.
Mi hipótesis es que algunos autores fueron influidos no solo por su posición ideológica ante ciertos sucesos políticos (Revolución Francesa) sino también por los hallazgos de Pasteur y Koch sobre las infecciones y el contagio. Los descubrimientos de la microbiología abrieron el camino para el estudio del contagio en el nivel psíquico y, a la vez, promovieron un estado de incertidumbre angustiada, como si los avances científicos sobre el contagio hubieran encendido el contagio panicoso que se expandió como la peste.
La idea de un alma colectiva (Le Bon) supone que los sujetos ligados en una masa sienten, piensan y actúan de manera idéntica entre sí y por entero diversa de lo que harían en forma aislada. Sin embargo, resulta más acorde a los hechos pensar que: a) unidad no se homologa con homogeneidad (los sujetos que participan de una masa no quedan igualados entre sí de forma absoluta); b) lo que ocurre en el individuo en la masa no difiere en un todo de sus rasgos singulares.
De hecho, Freud dice que las supuestas propiedades nuevas no serían, en rigor, nuevas, sino solo la expresión de ciertos rasgos que ven la luz por ciertas desinhibiciones que se producen en la situación de masa. En suma, ni la homogeneidad es absoluta ni las manifestaciones emergentes son todas diferentes de los rasgos singulares.
Es posible, además, que quienes atribuyen a Freud una visión negativa sobre las masas en parte estén influidos por su explicación filogenética (horda primordial). Claro que la hipótesis filogenética ha sido frecuentemente desestimada por autores posfreudianos o bien ha sido mal comprendida. Sin embargo, la pervivencia de lo arcaico en las masas o en el sujeto singular no equivale al elemento atávico de Le Bon. Por el contrario, la herencia arcaica –núcleo de lo inconciente– consiste en un conjunto de esquemas formales que permiten organizar las escenas y vivencias. Baste recordar que para Freud la noción de filogénesis permite establecer un puente entre la psicología individual y la de los pueblos.
Luego de exponer las descripciones de Le Bon sobre el bajo rendimiento intelectual de los sujetos en la masa, Freud destacó que la conducta ética en la masa puede elevarse: “mientras que en el individuo aislado la ventaja personal es a menudo el móvil exclusivo, rara vez predomina en las masas”. Preguntemos: ¿De qué modo se ha medido el nivel intelectual y en qué fenómenos particulares de masa se ha observado? ¿Es el rendimiento intelectual un requisito esencial de la participación en la masa? ¿Se trata de una disminución del nivel intelectual o, más bien, de una situación que no exige que las funciones intelectuales se exhiban con notoriedad? ¿Acaso la elevación de la eticidad no constituye un valor más significativo que un inespecífico ejercicio de la razón? La siguiente cita de Freud esclarece aun más este punto: “es un hecho que las grandes conquistas del pensamiento, los descubrimientos importantes y la solución de problemas sólo son posibles para el individuo que trabaja solitario. Pero también el alma de las masas es capaz de geniales creaciones espirituales, como lo prueban, en primer lugar, el lenguaje mismo, y además las canciones tradicionales, el folklore, etc. Por otra parte, no se sabe cuánto deben el pensador o el creador literario individuales a la masa dentro de la cual viven; acaso no hagan sino consumar un trabajo anímico realizado simultáneamente por los demás”.
La propuesta de utilizar el término masas para agrupaciones diferentes es de Freud: “Es probable que bajo el nombre de masas se hayan reunido formaciones muy diversas, que deberían separarse” y agrega que las masas de Le Bon son “efímeras que se aglomeran por la reunión de individuos de diversos tipos con miras a un interés pasajero”. Los diversos tipos refieren a la heterogeneidad presente en la masa y, quizá, a cierta inconsistencia de la ligazón en tales formaciones. El rasgo esencial de esas masas es el interés pasajero y en ellas es eficaz un ideal rudimentario, cuya brecha con el yo resulta disminuida por efecto de la desmentida (correlativa de un rechazo a la restricción del narcisismo). En efecto, no toda configuración del ideal es igual, ni en su forma (grado de abstracción) ni en su contenido (derivado de los deseos). A su vez, el líder puede ser colocado en el lugar del ideal o bien en la posición de su representante (que conserva la distancia con el ideal abstracto). No es lo mismo poner al objeto en el lugar del ideal del yo que atribuirle la representación del ideal. En la fascinación el objeto se mantiene y es sobreinvestido por el yo y a sus expensas. Por eso Freud subraya la diferencia entre que el objeto ocupe el lugar del yo o bien se ponga en el del ideal del yo. Dos variables determinantes, entonces, son el grado de separación entre el yo y su ideal del yo (si la distancia es corta no hay renuncia a la vanidad narcisista) y la diferencia entre e ideal y su representante.
Freud rescata (de McDougall) que las masas organizadas (a diferencia de las efímeras) presentan rasgos tales como su continuidad, su conciencia de sí, sus tradiciones y cierta rivalidad respecto de otros agrupamientos. En este sentido el concepto que permite pensar una masa organizada es el de representación-grupo, es decir, de qué modo se representa al líder, al propio grupo, a las posiciones que puede ocupar dentro de él y también al grupo hostil
Para Freud el factor de cohesión es la libido, “el amor cuya meta es la unión… vínculos de amor constituyen también la esencia del alma de las masas”. De allí que suponer que el amor en la masa es siempre sugestión es solo expresión de la incomprensión de la importancia y función del afecto en los fenómenos colectivos y políticos. Freud postula que también el odio puede tener un efecto unitivo, aunque conviene preguntarse qué es lo determinante en cada formación de masa: si la unión por el amor produce proyectivamente al grupo rival o, a la inversa, es el odio el que condujo a ciertas uniones. Recordemos que para Freud “la unión de los muchos tiene que ser permanente, duradera. Nada se habría conseguido si se formara sólo a fin de combatir a un hiperpoderoso y se dispersara tras su doblegamiento”. En esta cita advertimos, pues, que Freud no tenía una visión ingenua de la unidad (en el sentido de que no carece de conflictos) ni una mirada despectiva sobre su importancia.
El contagio afectivo ha sido objeto de una mirada restringida a lo psicopatológico pese a su importancia en diversas situaciones intersubjetivas (familiares, colectivas, transferenciales). Es preciso, entonces, delimitar un tipo de contagio diverso, como cuando un sujeto queda contagiado de la vitalidad ambiental (y ya no de la desmesura de ciertos afectos displacenteros desarrollados en otro). Freud se acerca a esta idea cuando además de jerarquizar la elevación ética refiere que “en estados excepcionales se produce en una colectividad el fenómeno del entusiasmo, que ha posibilitado los más grandiosos logros de las masas”.
En síntesis, una lectura más detallada del libro de Freud nos permite no solo una comprensión más sofisticada sobre las masas sino también una idea más acabada de la sutileza de las hipótesis del padre del psicoanálisis.
* Doctor en Psicología. Psicoanalista. Autor del libro Trabajo y Subjetividad (Ed. Psicolibro).
© 2000-2016 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

martes, 21 de junio de 2016

Refugiados y científicos contra el racismo en Europa

  • imprimir este contenido
  • Facebook
  • Delicious
  • Meneame
  • Arroba
En Dresde, la ciudad alemana donde se fundó el movimiento xenófobo Pegida, la Universidad Técnica acaba de crear el Centro de Estudios de Integración, que analiza el proceso de adaptación de los refugiados sirios para combatir el racismo creciente. Las universidades del país establecen campos de acogida, imparten cursos de alemán, ofrecen doctorados y puestos de trabajo y organizan actividades de divulgación científica para sus nuevos vecinos venidos de la guerra.
Más información sobre:
racismo
islamofobia
refugiados
Patricia Luna |  | 20 junio 2016 11:00
<p>Alemanes e inmigrantes se manifestaban en Dresde después de la muerte violenta de Khaled Idris Bahray, un refugiado de Eritrea, el 17 de enero de 2015. Imagen: EFE </p>
Alemanes e inmigrantes se manifestaban en Dresde después de la muerte violenta de Khaled Idris Bahray, un refugiado de Eritrea, el 17 de enero de 2015. Imagen: EFE 
Mientras que las autoridades de la Unión Europea siguen sin saber cómo gestionar la llegada masiva de personas que huyen de la guerra Siria a sus fronteras, Alemania, el país que más refugiados sirios ha acogido hasta la fecha, 1.100.000 en 2015 –según cifras de la Oficina Federal de Migración y Refugiados germana–, sigue afanándose en la difícil tarea de integrar a estas personas en su sociedad.
La policía criminal alemana denunciaba recientemente un número creciente de incendios y ataques contra centros de refugiados. Esto se suma al auge de los partidos más radicales de derecha en el país, como quedó reflejado en las elecciones regionales de marzo, en las que el partido radical Alternative für Deutschland (AfD) logró unos resultados históricos. Fue un revés para Merkel y refleja el resurgir de ideologías extremas en Europa.
¿Podemos aprovechar el fenómeno de los refugiados y luchar científicamente contra el racismo?
Pero ¿podemos darle la vuelta a esta tortilla para aprender de este proceso, sacar provecho al fenómeno de los refugiados y luchar científicamente contra el racismo? Muchos piensan que sí.
En Alemania del Este, la Universidad Técnica de Dresde (TUD) está poniendo en marcha el Centro de Estudios de Integración, una institución multidisciplinar cuyo objetivo es entender científicamente el proceso de integración de los refugiados en la sociedad para diseñar políticas que lleven a una mayor eficacia.
La ubicación de este centro, que se enmarca dentro de la Escuela de Humanidades y Ciencias Sociales, parece no haberse dejado al azar. Ningún lugar mejor que Dresde, la ciudad donde se fundó el movimiento xenófobo Pegida –Patriotas Europeos Contra la Islamización de Occidente–, para entender las profundas divisiones que se pueden generar. La existencia del Pegida ha establecido una profunda división entre el movimiento anti y pro refugiados en la ciudad.
¿Qué quieren los refugiados?
Un paseo por sus calles cerca de una mujer que lleva hiyab se convierte en un test involuntario: es evidente la agresividad de las miradas en algunas personas que centran toda su atención en el pañuelo en la cabeza. Ella elige no darse cuenta pero la incomodidad es evidente.
“Puesto que la investigación en cuestiones de refugiados en Alemania es todavía muy escasa, necesitamos urgentemente resultados acerca de cómo se puede lograr una integración exitosa. ¿Qué es lo que requieren los refugiados para encontrar su lugar en la sociedad? ¿Cómo difieren sus necesidades de otros grupos de emigrantes? ¿Qué desafíos enfrentará nuestra cultura, religión y la sociedad en su conjunto? ¿Cómo cambiaremos como sociedad? Las respuestas a estas preguntas son fundamentales”, señaló la ministra de Ciencia alemana de Sajonia, Eva Maria Strange, en el lanzamiento del centro, que comenzó a seleccionar personal en abril.
Con un presupuesto inicial de casi medio millón de euros (425.000) de aquí a 2017 y ampliable posteriormente, el centro estudiará los aspectos sociológicos, lingüísticos e interculturales, pero también todo lo relacionado con legislación, economía, historia, religión, y las conexiones entre ellos.
“¿Cómo funciona el proceso de aceptación de los niños refugiados en las clases? ¿Qué cambios se requieren en las escuelas? ¿Cómo se puede apoyar la integración en el mercado laboral?, son algunas de las cuestiones que queremos responder”, señala Anke Langner, profesora de integración educacional, directora del centro y una de sus fundadoras. “No queremos investigar sobre los refugiados, sino incluirlos en el proceso investigativo”, afirma, señalando una vocación eminentemente práctica.
“No queremos investigar sobre los refugiados, sino incluirlos en el proceso investigativo”, dice la directora del centro
“Tenemos un enfoque interseccional, lo que significa que exploramos la interacción de los roles y construcciones sociales diferentes, lo que la gente debe negociar en su día a día. Esto nos permitirá desentrañar mejor fenómenos complejos como el racismo para diseñar proyectos de intervención y prevención”, explica.
Por su parte, Randy Camps, director de investigación del Instituto de Políticas de Migración de los EE UU, señala como forma esencial de integración la necesidad de encontrar puestos de trabajo adecuados y cualificados para los refugiados para reducir su dependencia de las ayudas gubernamentales. Los menos cualificados son quienes pueden tener más dificultades.
Una oportunidad para Alemania
En este sentido trabaja la comunidad científica y universitaria alemana, donde los mecanismos para iniciar esa integración ya están en marcha. El Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD) estima, de entre los 660.000 refugiados que quieren quedarse en suelo alemán, que de 66.000 a 99.000 tienen estudios universitarios y se encuentran “altamente cualificados”. Del resto, entre 30.000 y 50.000 podrían integrarse en el sistema de educación universitaria del país. Por eso ha creado una serie de programas y medidas especiales destinadas a refugiados.
“Esta ola de nuevos llegados no solo representa un desafío para Alemania y su sociedad, sino también una oportunidad única. Las mayores oportunidades se encuentran en esos que se atrevieron a escapar, ya que la experiencia muestra que estos individuos son los que están generalmente mejor informados, mejor educados y mejor conectados”, afirma un texto de la DAAD al que tuvo acceso Sinc.
refugiados_2
Una niña juega con una de las 50 cajas de Math4Refugees que se entregaron en Berlín como bienvenida para los refugiados en junio de 2016. El lenguaje universal de las matemáticas ayudará a que los niños entren en contacto con su nuevo país. Imagen: EFE
Este documento establece la política de integración de los refugiados en universidades, centros de investigación y el sistema de innovación del país, con un presupuesto de 100 millones de euros hasta 2019. Abarcan clases de lengua alemana, ayuda con el proceso de admisión universitaria, cursos en inglés, pruebas para determinar la aptitud escolar, programas de mentoría en los que un alemán asiste a un refugiado, y asesoría sobre legislación, entre otros muchos.
Dentro de este plan, en el que ya se han inscrito más de 180 universidades y centros de investigación, también se encuentra la DTU de Dresde, que cuenta en sus instalaciones con tres campos de refugiados.
Divulgación para la integración
Además de cursos de alemán ofrecidos por la universidad y también de forma voluntaria por muchos ciudadanos de Dresde, o las clases de costura para ayudar a la integración, se prepara un plan de divulgación científica para pequeños y mayores. Los encuentros “Refugees Meet Science” se celebrarán una o dos tardes al mes. En una de las actividades, la mexicana Tatiana Sandoval-Gúzman aprovechará su trabajo en Dresde, donde reside desde hace cuatro años, sobre un anfibio único, el ajolote mexicano, capaz de regenerar partes completas de su cuerpo.
Se prepara un plan de divulgación científica para pequeños y mayores, los encuentros “Refugees Meet Science”
“Voy a enseñarles los ajolote, explicarles porqué los estudiamos y por qué son muy importantes y, al final del recorrido, invitar a los niños a hacer un dibujo de un ejemplar”, explica a Sinc.
“Mi motivación es la divulgación de la ciencia en general, especialmente a niños y a refugiados, porque es un grupo que necesita ayuda en este momento y un poquito de nuestra parte ahora puede significar mucho en el futuro de estas familias”, señala.
Además, la universidad fomenta intercambios de estudiantes y en los últimos meses ha recibido 20 de Siria. Se ofrecen becas especiales para este colectivo en centros especializados, trabajos en la universidad y en prestigiosos institutos como elHelmholtz,o dentro de la potente industria en otras zonas del país.
No son pocos los analistas que apuntan a los beneficios económicos que puede aportar a Europa una buena integración de los refugiados, algo que ha sido validado incluso por el conservador Fondo Monetario Internacional.
Más claros están los beneficios de reescribir una nueva historia europea, alejada de las ideologías extremas que condujeron al continente a dos Guerras Mundiales y que fueron el germen de una unión económica y política, para evitar, precisamente, que la historia se repita.

miércoles, 15 de junio de 2016

La libertad del desborde

medios y comunicación

La libertad del desborde

Marta Riskin pregunta si en lo cotidiano somos conscientes de la responsabilidad personal que nos cabe en la reproducción de una violencia simbólica que multiplica imágenes publicitarias de prójimos divididos sin atender los costos de todo tipo que ello acarrea.

Por Marta Riskin *
“Hay que cortar los bordes, el queso y los posteos filosóficos”
Publicidad en la vía pública - CABA
Dichótomos (de dícha dividido, separado y témnein: cortar) es una vieja categoría griega con variados significados - siempre disponibles - para separar “algo” en dos partes.
Puesto que la lógica y la física clásica sostienen que ninguna proposición puede ser verdadera y falsa al mismo tiempo; la dicotomía posibilita separar cualquier concepto genérico entre alguno de sus aspectos específicos y su negación.
En los últimos meses, los avisos publicitarios locales exhiben un feroz muestrario de dicotomías absolutas. Profesionales vs Grasas, Féminas compulsivas contra Machos amarretes, Meritócratas y Ñoquis se entrelazan en el espacio simbólico con un alud de descalificaciones al Estado Democrático.
Como ejemplos, un perro en lugar del Presidente electo por el pueblo (en sillón cedido por el propio mandatario), el maquillaje amarillo que tiñe varias ciudades argentinas o el azul desleído y la quita del sol al ícono del Bicentenario.
Hay muchos más símbolos agredidos. Algunos, sutilmente filtrados, consciente o inconscientemente, en publicidades tales como aquella que tergiversó oportunamente el mensaje libertario del General San Martín o la referida en el epígrafe. Las coincidencias tampoco acaban en sus referencias directas e indirectas a la libertad.

Mirarse el pupo

No es novedad que los mensajes corporativos aludan a la “libertad” o al “diálogo” y, en los hechos, solo acepten pensamientos leves y simpáticamente transgresores.
Tampoco, que el acento sobre la percepción egocéntrica sea uno de las tantas consecuencias del trabajo mercantil sobre la subjetividad colectiva; con sus promesas de mundos exclusivos y espejados en la sumisión al poder del dinero e invitaciones a ejercer total libertad de elección en marcas de galletitas o destinos viajeros y a dejar a los gobiernos y al mundo en manos de “profesionales”.
Cuando se reniega de los derechos y responsabilidades políticas, también los derechos y responsabilidades privados tienden a transformarse en ajenos.
El futuro adopta la apariencia de un entretenimiento eterno y la próxima diversión rediseña un horizonte de certezas, presuntamente compartidas por la comunidad de pares a la que pertenece el cliente y con similares compromisos diluidos.
Y algo de cierto hay.
La reiteración de mensajes similares, publicitarios y no, coordinados entre sí o no, al alcanzar una masa crítica deconstruyen los valores éticos en “convicciones líquidas” y su fluidez permite, en algún momento, sustituirlas por cualquier consigna o color.
En el tiempo, si la oferta de gratificaciones se reduce a objetos y recreaciones (como las imaginadas por la sufrida madre que en otro formato publicitario rebordea prolijamente su pan de primera marca) solo se aspira a un futuro de consumo y, como opción al vacío cotidiano y a la pena, algún desborde ocasional.

Sin Bordes

La ausencia de contenidos y la percepción de pérdida de control sobre la propia vida incrementan la dificultad para manejar las emociones y la predisposición a propuestas de desborde.
Si bien todas las culturas disponen de rituales periódicos y espacios/encuadres de cierto descontrol para enriquecer el imaginario colectivo; cuando se utilizan como medio de control social de crisis, sólo reflejan la imposibilidad de resolverlas.
La misma lógica binaria que naturaliza el uso de substancias tóxicas como simulacro de rebeldía y libertad e invisibiliza las organizaciones delictivas de servicios tóxicos, exige el refuerzo de los mecanismos de vigilancia y represión social.
Más aún, la urgencia que orienta a las acciones, sea trabajando, bailoteando, saltando, castigando u ofreciendo a los hijos la libertad del desborde, bloquea la reflexión.
Ya sin bordes, esfuerzos, límites ni comunidad, cualquier abstracto “todos juntos” hará creer que “todo es posible”.
El lenguaje alimenta la fantasía que disuelve los vínculos dolorosos con el Otro (padre, hijo, pareja) pero también con el Otro (vecino, connacional, humano) y, ahora sin lazos fortalece una ideología de consumo que siembra “desbordes” y manda los hijos a paseo.
Todo vale para renegar de la historia y del pensamiento filosófico.
Todo vale para olvidar que la Patria siempre es el Otro.
La pregunta es cuánto somos conscientes en lo cotidiano, de la dicotomía como estrategia y lógica política y, cuál es la responsabilidad personal que nos cabe en la reproducción de una violencia simbólica que multiplica imágenes de prójimos divididos entre próximos (familia, tribu) y ajenos (el resto de la humanidad) y presupone son solo “los demás” quienes pagarán los costos políticos, económicos y emocionales.
* Antropóloga UNR.
© 2000-2016 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

domingo, 12 de junio de 2016

Los de afuera y los de adentro, metáfora de desigualdad urbana

Por Fabiana Frayssinet

Bajo Autopista, un barrio de Villa 31, incrustado en la vía rápida y a pocos pasos del barrio del Retiro, uno de los más cotizados de Buenos Aires, en Argentina. Al menos 111 millones de los habitantes urbanos de América Latina viven en tugurios. Crédito: Fabiana Frayssinet/IPS
Bajo Autopista, un barrio de Villa 31, incrustado en la vía rápida y a pocos pasos del barrio del Retiro, uno de los más cotizados de Buenos Aires, en Argentina. Al menos 111 millones de los habitantes urbanos de América Latina viven en tugurios. Crédito: Fabiana Frayssinet/IPS
BUENOS AIRES, 7 jun 2016 (IPS) - Para los habitantes de Bajo Autopista, un barrio precario construido debajo de una vía rápida de la capital de Argentina, “los de afuera” son los que viven donde hay lo que a los de “adentro” les niegan. Una definición geográfica de la exclusión social, pero también una metáfora sobre la desigualdad urbana.
El techo de la vivienda de Karina Ríos es el bajo de la autopista Ilia, una de las mayores vías de circulación que atraviesan Buenos Aires. La barriada se sitúa en la frontera de las Villas 31 y 31 Bis, donde unas 60.000 personas se hacinan a pocos metros del barrio de El Retiro,  una de las zonas más cotizadas de la capital.
La luz y oxigenación de su hogar llegan a través de las hendijas entre las dos vías de la autopista, donde la humedad y la oscuridad dominan los dos ambientes de la vivienda,  con paredes de bloques de ladrillos desvestidos y donde vive con una de sus dos hijas.
"En los últimos 20 años América Latina lo que ha visto en términos generales como tendencia es el crecimiento de la desigualdad urbana”: Elkin Velásquez.
“Acá la ambulancia no llega sino viene con la policía no llega. Es que acá, como dice la policía, un ‘negrito (pobre o de raíces mestizas)’ que muere es un negrito más. Los negritos, para los de allá, para los de afuera, no somos nadie”, contó a IPS esta vecina la villa miseria, como se llama en Argentina a los asentamientos informales y precarios.
Así fue como murió su hijo, Saúl, de 19 años, el año pasado, cuando en una pelea por defender a un amigo, le dieron una puñalada que le perforó el hígado y el bazo. Murió desangrado, contó, porque no era uno de “afuera”.
“Si no hubiera tardado tanto la ambulancia, mi hijo hoy estaría vivo”, lamentó Ríos.
Ahora como activista vecinal de la organización Garganta Poderosa, Ríos representa a su barrio, en la demanda de mejores condiciones de vida. La principal de ellas es “la urbanización”.
“Nosotros los de la villa somos muy estigmatizados. Y es porque no estamos urbanizados,  no tenemos una buena calle”, definió.
“Los de acá cuando quieren ir a buscar trabajo no dan la dirección de acá porque si das la dirección de acá no te toman. A los villeros nos consideran a todos chorros (ladrones)”, cuestionó.
Para Ríos, urbanización es que las calles tengan nombre, y sobre todo que estén pavimentadas.  Las actuales, la mayoría de barro, se vuelven intransitables cuando llueve.
También incluye que haya centros de atención sanitaria. “Hay un puesto de salud pero los doctores solo te dan cinco turnos (de atención cada día) porque no les están pagando y atienden a los chicos a la intemperie. Pesan a todos los bebes desnudos con tremendo frío”, explicó.
Como en otros asentamientos como ese, tampoco tienen acceso a servicios básicos.
La lista de demandas es larga: “Que haya cloacas, que haya luz. Porque acá el incendio pasa porque todo el mundo está colgado ahí (conectado ilegalmente al tendido eléctrico) y se desenlaza un cortocircuito y empieza a quemarse la casa”, siguió sumando la mujer a la lista.
En América Latina y el Caribe, con 625 millones de habitantes, 472,34 millones residen en ciudades y de ellos más de 111 millones (23,5 por ciento) viven en asentamientos irregulares o tugurios como este bonaerense,  según un informe regional de ONU Hábitat y otros organismos regionales.
Los de afuera y los de adentro, metáfora de desigualdad urbana
Una enlodada calle sin pavimentar de Villa 31, un asentamiento precario ubicado en el corazón de Buenos Aires, donde se hacinan unas 60.000 personas. Al fondo, se vislumbran los edificios de uno de los barrios más lujosos de la capital argentina, distante solo unos 200 metros. Crédito: Fabiana Frayssinet/IPS
El documento, titulado “Construcción de ciudades más equitativas. Políticas públicas para la inclusión en América Latina”,  señala que pese a la reducción de la desigualdad en el ingreso de los habitantes urbanos de la región desde los años 90, al menos en un tercio de las ciudades latinoamericanas hubo un incremento de la población que vive en condiciones precarias.
“Ese informe lo primero que plantea es que en los últimos 20 años América Latina lo que ha visto en términos generales como tendencia es el crecimiento de la desigualdad urbana”, señaló Elkin Velásquez, director de ONU Hábitat para América Latina y el Caribe.
Esa desigualdad urbana crea ciudades excluidas dentro de las grandes ciudades, donde el acceso a los derechos también es desigual.
“Por derecho a la ciudad debemos entender la posibilidad y el derecho de cada ciudadano a contar con acceso a bienes y servicios públicos de calidad en las ciudades”, explicó Velásquez en diálogo con IPS desde la oficina regional de ONU Hábitat, con sede en Río de Janeiro.
También incluye “contar con acceso a todas las oportunidades posibles de desarrollo personal, de desarrollo familiar, de desarrollo comunitario y por supuesto de contar con todos los elementos que permitan desarrollar una calidad de vida óptima en la ciudad”, detalló.
Un derecho al que no acceden los de “adentro” del asentamiento Bajo Autopista, ni de ninguna de las “favelas”, “cantegriles” “ranchos”, “tugurios”, “callampas” o “pueblos jóvenes”, entre las decenas de nombres que adquieren los barrios hacinados, precarios y pobres en América Latina.
El “afuera” y el “adentro”, nuevamente. El que divide dos mundos por ahora irreconciliables.
Precisamente la región acogerá entre el 17 y el 20 de octubre Hábitat III, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible, que tendrá lugar en Quito, y donde se promoverán soluciones para romper con desigualdades como las que marcan las urbes latinoamericanas.
“Esto es otro mundo. Claramente son dos mundos muy distintos. Acá la toda la gente se conoce, es amiga, y cuando salís afuera, no solo que afuera no te conoce nadie, y no es la misma forma de vivir, sino que afuera vivís con la estigmatización, la discriminación”, ilustró el técnico de computación Ariel Pérez Sueldo.
Para este vecino de la  Villa 31, lo más urgente es la seguridad en un sentido más amplio e inclusivo.
“No de policía sino de los cables, las cloacas, las calles. Hay lugares donde la gente para llegar a su casa tiene que meterse con el barro hasta las rodillas. Hay lugares donde los cables de la luz están colgando y los chicos pueden electrocutarse. Seguridad también para tener un lugar donde entren los bomberos, ambulancias”, priorizó.
Alicia Ziccardi, del Instituto de Organizaciones Sociales de la Universidad  Autónoma de México, y especialista en problemas sociales y urbanos de México y otras urbes regionales del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), considera que para incorporar a estas ciudades excluidas hay que revalorizarlas.
“En el caso de Ciudad de México, por ejemplo, las colonias populares son espacios de vida donde la gente ha logrado tener un hábitat que es muchísimo mejor, a veces, que el que les asignan con una vivienda producida por políticas habitacionales que los obligan a vivir en periferias lejanas y sin servicios”,  recordó a IPS.
“Creo que lo que en este momento está en juego es la revalorización de la autoproducción”, planteó la  compiladora del libro Procesos de urbanización de la pobreza y nuevas formas de exclusión social. Los retos de las políticas sociales de las ciudades latinoamericanas del siglo XXI”, elaborado por Clacso.
Para Ziccardi, “la producción social de vivienda implica que los gobiernos tienen capacidad de hacer una versión pública que sea sobre estos barrios originarios creados por la gente, porque seguramente que los resultados van a ser mejores que cuando se mercantilice la vivienda popular”.
En esencia, se trata de algo tan simple, según Pérez Sueldo, como “tener lo que todo el mundo tiene: una dirección, que te puedan instalar los servicios. Poder vivir normal”.
Editado por Estrella Gutiérrez

jueves, 9 de junio de 2016

Retiran un “Manual” de autos criticado por sus textos machistas y discriminadores

Chistes de 1930 en pleno siglo XXI

Fiat entregaba sus autos con un “Manual del buen uso” que pretendía hacer humor con ideas sexistas y clasistas. Por la viralización del contenido y las críticas, la empresa lo retiró del mercado.

/fotos/20160609/notas/nac18-c3.jpg
La bocina es para llamar la atención a una mujer atractiva que va por la calle, dentro del auto las mujeres sólo son acompañantes del conductor, y suelen creer que el espejo retrovisor sirve exclusivamente para maquillarse. Las ideas forman parte del “Manual del buen uso” que, desde 2015, eran entregados en Argentina a quienes compraran autos Fiat, junto con su manual. El librillo, una especie de folleto pretendidamente humorístico, también sugería: “si nuestro acompañante es una dama y su falda es muy corta, recomendamos, a favor de mantener nuestra concentración, que viaje atrás. Si la falda no fuera tan corta pero uno es de mano larga, también que viaje atrás”. Los textos no se limitaban a reproducir estereotipos machistas sino, también, a replicar otros clasistas. La viralización de algunos de los textos en redes sociales durante los últimos días –luego de que una usuaria de Facebook compartiera imágenes del folleto– generó un revuelo tal que ayer por la tarde la cuenta oficial que Fiat tiene en Twitter anunció que la firma retirará el material de circulación.
“Informamos que el manual del buen uso ha sido retirado de circulación”, informó @FiatAutoArg. “Lamentamos que haya tenido este impacto ya que su desarrollo nunca tuvo como objetivo faltarle el respeto a la comunidad”. Consultada por este diario, la empresa declinó dar más información sobre lo sucedido o los controles que pasaron esos contenidos y remitió a lo expresado por esa cuenta oficial en Twitter.
El “Manual del buen uso” acompañó la venta de autos de la firma desde el año pasado. Las ideas y los textos habían sido recabados mediante una página web (manualfiat.com.ar, ya desactivada), que era promocionada desde el perfil que la empresa automotriz tiene en Facebook. “Dejá tu idea de buen uso (...) y participá por Fiat 500 y una bigbox”, invitaba el perfil, que compendiaba sugerencias bajo la etiqueta #ManualDelBuenUso. Meses después, la empresa anunció el lanzamiento de lo que se había producido con la participación popular. En un video al cual hasta ayer se podía acceder por internet, mientras la imagen mostraba viejos manuales de autos históricos, una voz en off advertía: “todo auto viene con un manual que nos enseña a usar el aire, cómo configurar el estereo o cuál es la función de los 37 botoncitos del tablero. Pero hay muchas otras necesidades que no se detallan aquí. Por eso, para corregir este agujero negro de vivencias, a partir de ahora cada auto que sale de la fábrica incluye un ‘Manual del buen uso Fiat’, una herramienta indispensable creada junto con miles de fans de Fiat a través de la web, donde encontraremos respuestas a preguntas como ‘¿a qué temperatura pongo el aire cuando viajo con mi mujer sin que esto termine con abogados, divorcio y separación de bienes?’, ‘¿a qué distancia debo poner la butaca del volante para no parecer mi vieja manejando?’ (...) En suma, un compendio de consejos útiles para continuar lubricando los engranajes de la amistad entre los pasajeros, conducirnos a buen destino con nuestras parejas y meterle las balizas a posibles conflictos familiares”. Sobre el fin del video, sobreimpresas en la imagen de alguien que hojea uno de los librillos, se suceden frases como “el retrovisor no está solo para pintarse, hija”. El folleto incluye, también, advertencias como “no es recomendable escuchar a todo volumen a Ricky Martin por los caminos de la Isla Maciel”.
El contenido de la campaña trascendió el martes, cuando una usuaria de Facebook posteó una serie de fotos como las que ilustran esta página. Allí, la usuaria repasó la realización de la campaña y señaló que el Manual “es un compendio de estereotipos y mensajes misóginos”. El posteo y las imágenes se viralizaron rápidamente y circularon, también, por Twitter, donde despertaron críticas que llegaron a la empresa. Ayer por la tarde, la cuenta oficial de la firma –que se había mantenido en silencio al respecto– anunció que el material “ha sido retirado de circulación” por “el impacto” que tuvo, no por su contenido.
La tapa del “Manual” y algunas de sus gracias.

Polémica por un proyecto para que el subte tenga vagones exclusivos para mujeres

Evitar los acosos y los abusos con segregación

La diputada de la Ciudad Graciela Ocaña propuso que las mujeres tengan un sitio exclusivo en los horarios pico, como ocurre en algunas otras ciudades del mundo. Pero hubo un amplio rechazo en las redes sociales y referentes del feminismo.

Por Mariana Carbajal
/fotos/20160609/notas/na17fo01.jpg
El proyecto propone que los vagones exclusivos funcionen de lunes a viernes de 7 a 10 y de 17 a 19.
El proyecto de la diputada porteña Graciela Ocaña para que las formaciones de la red de subterráneos de la ciudad de Buenos Aires cuenten con vagones exclusivos para mujeres, como política para evitar el acoso y el abuso a pasajeras, generó fuerte polémica en redes sociales. El rechazo fue amplio y generalizado de parte de mujeres y también, de varones. Referentes del feminismo lo cuestionaron por pretender aislar a las mujeres con una medida segregacionista, en lugar de apuntar al fondo del problema, la cultura patriarcal, y promover la prevención del acoso callejero con campañas específicas y lugares para denunciarlo.
“Sería mucho más conducente emitir en la televisión cerrada, que los pasajeros observan mientras esperan el subte, mensajes audiovisuales que hagan a la igualdad y a la no violencia”, señaló María Elena Naddeo, directora de Niñez, Adolescencia y Familia de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad. “Si una mujer no viaja en el vagón exclusivo ¿significaría que está dispuesta a ser toqueteada y acosada? Parece reforzar el principio machista de que si las mujeres no quieren que las violen, son ellas las que deben dar signos de no estar dispuestas”, objetó Diana Maffía, coordinadora del Observatorio de Género en la Justicia. El año pasado se lanzó una campaña de difusión en los trenes que apuntaba a la prevención del acoso y el abuso bajo la consigna “Para la mano”. Por ahora está frenada, aunque se espera que continúe, con un convenio que se firmaría en los próximos días (ver aparte). Un proyecto dirigido a la prevención y sanción del acoso callejero se presentó en 2015 pero no tuvo tratamiento en el Congreso.
“Son unos genios. ¿Las molestan? Las aparatamos. ¿Fiesta electrónica con drogas y muertes? No más fiestas electrónicas. ¿Quilombo en el fútbol? No más hinchas visitantes. Y así”, fue uno de los comentarios en Facebook. “Y es que es más fácil que ponerse a laburar posta para enseñarle a los tipos que no tienen que violar, acosar, etc. Es vergonzoso esto que propuso esta mina. Mañana sigue que no podamos ponernos más un short o pollera para “evitar” que nos violen o maten. De una boludez extrema es esto”, decía una joven. “Tamo’todo’loco!!!!! Falta q Ocaña diga algo onda “el ghetto las hará libres”...”, opinaba un varón. “Es seguir legitimando el machismo”, decía una chica. “Se deja la puerta abierta a que digan... “si te tocaron, es porque no quisiste viajar en el vagón exclusivo” o sea, no te quejes, pq te lo buscaste”, escribió otra mujer. “Qué vicio que tiene la sociedad con buscar “tapar” las consecuencias y nunca ocuparse de las causas!!”, posteó otra joven. “Esto es un bozal a un perro que muerde; lo retiene pero no lo hace menos violento”, dijo otro varón.
El proyecto de la diputada del bloque Confianza Pública propone que funcionen los vagones exclusivos femeninos de lunes a viernes de 7 a 10 y de 17 a 19. Una propuesta con el mismo espíritu la había presentado en 2010 el diputado del PRO Gerardo Ingaramo, (quien falleció en 2011), con la idea de empezar con los vagones exclusivos para mujeres en la línea H y luego extenderlas al resto de la red. Nunca llegó a debatirse. En realidad, ambas iniciativas copian medidas similares que ya existen en países como Japón, Brasil, India, Filipinas, y México. En Malasia e Israel se han implementado por razones religiosas.
Las críticas se multiplicaron también entre voces del feminismo. Consultada por Página/12, Diana Maffía, coordinadora del Observatorio de Género en la Justicia de la Ciudad, dijo que la propuesta “pone la solución en la segregación de las mujeres, y eso coarta la libertad de ellas y es estigmatizante para todos los varones”. Además, agregó, “las mujeres deben estar seguras en todos los lugares, y obviamente si el transporte es público es responsabilidad del Estado asegurar que no serán molestadas allí como cualquier otra persona que viaje”. Y señaló que la iniciativa “parece presumir que todos los varones son acosadores”. En síntesis, apuntó, “no me parece una solución. Hay que educar a los varones para que no dispongan como propiedad del cuerpo de las mujeres, y hay que asegurarles a las mujeres una vida libre de violencia en todas partes tomándose en serio sus denuncias”.
También objetó el proyecto María Elena Naddeo, directora de Niñez, Adolescencia y Género de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad e integrante de la APDH. “La propuesta de Graciela Ocaña copia modelos de países superpoblados y grados de violencia extrema con índices muy superiores a los nuestros, como México. En Argentina y en la Ciudad de Buenos Aires en particular no podemos permitir este tipo de medidas. Separar a las mujeres en vagones especiales constituye una claudicación, una aceptación pasiva de que el Estado no tiene políticas para actuar frente a las situaciones de violencia”, consideró Naddeo. En diálogo con este diario, Naddeo señaló que “el gobierno de la Ciudad tiene mucho para hacer en materia de prevención de la violencia de género, en realidad poco se ha hecho en los últimos años”. “Hay que insistir en ampliar y desarrollar los modelos educativos que incluyan la cultura no sexista, en fortalecer dispositivos eficaces para la persecución real de agresores sexuales y violentos en general. Y en los subtes en particular, ampliar los recorridos, continuar con el plan estratégico que se ha retrasado inexcusablemente, generar mayores espacios de ventilación y aire acondicionado sólo existentes en algunos vagones y en escasas estaciones”, indicó la ex legisladora porteña.
La antropóloga feminista Mónica Tarducci se preguntó por qué no luchar para que todas las ciudades sean seguras para las mujeres. El proyecto de Ocaña, dijo a este diario, le recordó a una manifestación que tuvo lugar una noche, en Roma a fines de 1976 donde las feministas tomaron las calles al grito de “riprendiamoci la notte, riprendiamoci la vita” (retomemos la calle, retomemos la vida). Me parece que hay que tender a eso”, en lugar de, anunciar “proyectos marketineros que parecen fortalecer una visión de que las mujeres, para estar seguras, tienen que aislarse”.
Durante su gestión al frente del Ministerio de Salud, como parte del gabinete del gobierno de Cristina Fernández, Ocaña no mostró mucha preocupación por los derechos de las mujeres: se opuso a garantizar el aborto no punible, incluso a niñas que habían sido violadas. En el último tiempo, denunció sobreprecios en el Plan Qunita que buscaba entregar a 150.000 madres de recién nacidos una cuna y un set de porta bebé, cambiador, ropa, bolso materno, chupete, sonajero y libros para estimular el desarrollo temprano. La idea era hacer una caja similar a un emblema de la política nórdica con el baby box de Finlandia. El gran problema es que ahora, por críticas de corrupción y seguridad, se desarmaron las cunitas, pero no se las reemplazaron por otras con mejor diseño o precios. La entrega gratuita de cunas se cerró el 14 de abril del 2016 por una resolución del Ministerio de Salud. Y miles de mujeres de sectores más vulnerables se quedaron sin ese apoyo fundamental a la hora de la llegada de un bebé a la familia.
© 2000-2016 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

“Bella, recatada y hogareña”. Roles de género y participación política de la mujer en América Latina

“Bella, recatada y hogareña”. Roles de género y participación política de la mujer en América Latina
Entre avances y retrocesos el género se ha convertido en parte del imaginario político no sólo desde el progresismo, su ethos tradicional, sino que el rol de la mujer se ha convertido en un terreno de disputa en la arena política.
América Latina registra números alarmantes respecto de mujeres asesinadas en la región, al mismo tiempo que carece de las leyes contra la violencia de género o simplemente, no las implementa. Según el informe anual 2015 ONU Mujeres para América Latina, 14 de los 25 países que registran una mayor tasa de asesinatos de mujeres por el hecho de serlo, son latinoamericanos: Honduras, El Salvador, Guatemala y México encabezan la lista con las más elevadas cifras de feminicidios, cifras que continúan en alza año tras año.
Argentina ha protagonizado una de las más multitudinarias manifestaciones contra la violencia bajo el lema #Niunamenos. En Bogotá, las movilizaciones se encendieron exigiendo Ni una Rosa más, en alusión a la muerte de Rosa Elvira Cely, quien ha permitido visibilizar los feminicidios en el país, así como la falta de respuesta estatal ante las denuncias. Todas las manifestaciones tienen el factor común de “volver público lo privado”, reclamo histórico de movimientos feministas que a lo largo de los años han peleado por el acceso de la mujer al ámbito público rompiendo los compartimientos patriarcales que la enclaustran en la órbita doméstica.
Entre avances y retrocesos el género se ha convertido en parte del imaginario político no sólo desde el progresismo, su ethos tradicional, sino que el rol de la mujer se ha convertido en un terreno de disputa en la arena política.